miércoles, 16 de abril de 2008

[OBI14] Desde el eclipse del amor, a la esperanza.

"Mientras las estadísticas del crecimiento demográfico quedan abiertas a diferentes interpretaciones, generalmente se concuerda en que estamos asistiendo a nivel planetario, y particularmente en los países desarrollados, a dos tendencias significativas e interrelacionadas: por un lado, un aumento de la esperanza de vida y, por otro, una disminución de los índices de natalidad. Ante el envejecimiento de la sociedad, muchas naciones o grupos de naciones carecen de un número suficiente de jóvenes para renovar sus poblaciones.

Esta situación es el resultado de múltiples y complejas causas --a menudo de carácter económico, social y cultural--, que os habéis propuesto estudiar. Pero puede verse que sus razones últimas son morales y espirituales; están relacionadas con una preocupante pérdida de fe, de esperanza y de amor. Traer niños al mundo exige que el «eros» centrado en uno mismo se llene con un «ágape» creativo, arraigado en la generosidad y caracterizado por la confianza y la esperanza en el futuro. Por su naturaleza, el amor tiende a la eternidad (1). Quizá la falta de un amor creativo y abierto a la esperanza es el motivo por el que muchas parejas no se casan, o explica por qué fracasan tantos matrimonios y por qué los índices de natalidad han disminuido notablemente.

Con frecuencia los niños y jóvenes son los primeros en experimentar las consecuencias de este eclipse del amor y de la esperanza. Con frecuencia, en vez de sentir cariño y amor, son simplemente tolerados. En una «época de turbulencia», con frecuencia no encuentran guías morales adecuados en el mundo de los adultos, en detrimento serio de su desarrollo intelectual y espiritual. Muchos niños crecen ahora en una sociedad que se olvida de Dios y de la dignidad innata de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. En un mundo caracterizado por acelerados procesos de globalización, están expuestos únicamente a una visión materialista del universo, de la vida y de la realización humana.

Y, sin embargo, los niños y los jóvenes son por naturaleza receptivos, generosos, idealistas y abiertos a lo trascendente. Ante todo necesitan estar rodeados de amor y crecer en una sana ecología humana, en la que pueden comprender que no han llegado a este mundo por casualidad, sino como un don que forma parte del plan divino de amor. Los padres, los educadores y los responsables de la sociedad, si son fieles a su propia vocación, no pueden renunciar a su responsabilidad de inculcar en los niños y en los jóvenes el deber de elegir un proyecto de vida dirigido a la felicidad auténtica, capaz de distinguir entre la verdad y la mentira, el bien y el mal, la justicia y la injusticia, el mundo real y el mundo de la «realidad virtual»." (2)

A partir de este texto introductorio nos preguntamos como afecta esta situación al mundo entero y encontramos una serie de artículos que grafican en detalle el posible futuro de la Tierra. De entre ellos elegimos el que mejor explicaba el tema. Pero si ustedes quieren ampliarlo solo deben poner "Invierno Demográfico" en Internet.

Por otra parte los invitamos a informarse sobre el Primer Congreso Nacional de Liderazgo Pro-vida. Sobre el mismo cuentan con información en el segundo documento adjunto.

Como siempre ha sido un placer compartir estas inquietudes con ustedes.

REF:
(1) Benedicto XVI. Cf. «Deus Caritas Est», 6
(2) Benedicto XVI. Las causas del invierno demográfico, según Benedicto XVI del 29 de abril de 2006. http://6865.blogcindario.com/2006/04/00481-las-causas-del-invierno-demografico-segun-benedicto-xvi.html

Material de Referencia: (Haz click derecho -> Guardar destino como..)

[OBI14] El invierno demografico
[OBI14] Congreso PROVIDA

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